Sólo tienes que creer en ti

Hace años me consideraba un ateo ferviente. No creía en nada y por supuesto, tampoco lo hacía en mí. Después de mi primera salida del cuerpo, no me quedó más remedio que cambiar la palabra ateo por la de agnóstico. Dentro de mi escepticismo, ese suceso de mi vida, me hizo cambiar y comencé a…

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